sábado, 14 de febrero de 2015

Una pasión para toda la vida

Historia sobre la decisión de estudiar Licenciatura en Artes Plásticas



Por: Julliana Roldán Vergara
Entre la guardería, el preescolar y los dos primeros años de la primaria, conocí tres tipos de profesoras; la primera consciente de la importancia del bienestar psicológico de sus alumnos, trataba con amabilidad y cariño a todos sus amados niñitos; la segunda, nos trataba bien un día pero al otro no; y la última una profesora con una larga y penosa trayectoria educativa, tenía a cargo un grupo de cuarenta niños y una gran cantidad de materias por dictarles. De ella recuerdo con una claridad absoluta, cómo reaccionó en una ocasión cuando olvidé guardar mi bonbóm después del recreo; sin piedad agarró mi oreja y me llevó hasta el tablero frente a toda la clase, me arrancó el dulce de la boca, lo botó y amenazó con hacerle lo mismo a quien incurriera en la misma "falta de respeto" que yo. 

Hasta entonces había querido ser doctora o profesora, pero ver sangre helaba la mía y los doctores tenían que ser valientes. Por otro lado, el jalón de orejas de aquella profesora me hizo concebir la idea de que los maestros se volvían malgeniados e infelices con el pasar del tiempo. Sin embargo, nunca desapareció el sentimiento de plenitud que experimentaba cuando jugaba "escuelita" o cuando ya mayor, alguien me pedía la explicación de algún tema o, cuando aprendía en clase algo que consideraba importante y sentía la necesidad de que alguien más también lo aprendiera, me quedaba pensando la mejor manera de enseñar lo que yo ya había aprendido, entonces me imaginaba como lograba excitar con el conocimiento a quien me escuchaba y con sólo imaginarlo yo ya era plenamente feliz.

No obstante, llegó la hora de la verdad, estaba en 11°, necesitaba definir mi "futuro" y no tenía nada claro, llegaron las pruebas ICFES, luego la presión por presentarse a la Universidad. Mi querido profesor de Matemáticas y Física me regaló un listado con las carreras y los puntajes de corte de la Universidad de Antioquia y sólo una llamó mi atención, fue literalmente amor a primera vista. No sabía bien en que consistía pero quería saberlo y lo supe. Licenciatura en Artes plásticas, nunca lo imaginé, fue sólo hasta ese momento que comprendí que quería ser maestra ¿por qué Artes plásticas si yo no había hecho nunca un grabado, no tenía una cámara, no solía pintar y ni siquiera conocía el término? no lo sé bien, tal vez porque hice del dibujo un refugio, en las clases que me resultaban insoportables dibujaba, en los momentos de melancolía dibujaba, en la felicidad instantánea y en la incertidumbre, dibujaba porque sentía que permitía encontrarme conmigo misma. 

Explorar el ser, mi ser, el Ser del otro ser, es lo que me hace feliz. En mi opinión, la educación y el arte deberían ser eso.



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