domingo, 22 de febrero de 2015

Experiencia escolar


Por: Julliana Roldán
Estaba en preescolar, un día de tantos tomé más líquido de lo habitual, eso hizo que habiendo pasado poco tiempo de la clase necesitara ir al baño, pedí permiso para ir, pero la profesora me lo negó, pues primero había que terminar la tarea y además debía, según ella “domar al cuerpo”. Simplemente no pude aguantar y me oriné. Los compañeros y la profesora se dieron cuenta, mientras ellos reían, ella sólo dijo -¿si tenías tantas ganas por qué no me insististe?-.

Mirada como pedagoga:

Los altos muros, las mallas, el alumbre de púas, los vigilantes, hacen pensar a la escuela como una especie de cárcel, cada una de sus aulas son celdas ocupadas no por criminales sino por pequeños infantes que deberán pasar gran parte de su niñez, pre adolescencia y adolescencia allí; incluso ambos deben portar un uniforme, y al igual que los presos los niños tienen un número de identificación dentro del plantel, solo que los de la cárcel lo portan en los uniformes y los pequeños en las sillas. En la cárcel como en la escuela todo es controlado, hasta sus necesidades sanitarias básicas. Este es tema más delicado de lo que parece. Bajo ninguna circunstancia una tarea debe estar por encima de esas necesidades, puesto que de ocurrir un accidente de ese tipo, el niño podría ser burlado y marcado de por vida, puede ocurrir que el niño avergonzado no quiera regresar a la escuela y que recoja sentimientos de rencor hacia sus compañeros y profesora o, incluso hacia sus padres si son obligados por ellos a volver. Pero aún peor, es que la docente que interviene en la experiencia del pequeño pregunte el por qué de no haberle insistido, como si él tuviese que manifestar muchas veces sus necesidades para que puedan ser tomadas enserio. Definitivamente, los niños requieren de un modelo educativo diferente al tradicional y conductista, ellos no necesitan una escuela con apariencia de cárcel, a la cual tengan que ir por exigencias de sus padres, sino un lugar donde estén por gusto propio, un lugar donde se les motive a seguir conociéndose a sí mismo, a los demás y a todo lo que les rodea, un lugar que les garantice su felicidad.


Pájaro y escuela. Intervención (pintura sobre papel impreso). 2015

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